Añoranzas y saudades: Descubriendo al músico Pedro Blanco (León, 1883 – Oporto, 1919) por Martínez Pereda, José Antonio,José Antonio Martínez-Pereda

October 13, 2019

Añoranzas y saudades: Descubriendo al músico Pedro Blanco (León, 1883 – Oporto, 1919) por Martínez Pereda, José Antonio,José Antonio Martínez-Pereda

Titulo del libro: Añoranzas y saudades: Descubriendo al músico Pedro Blanco (León, 1883 – Oporto, 1919)

Autor: Martínez Pereda, José Antonio,José Antonio Martínez-Pereda

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Martínez Pereda, José Antonio,José Antonio Martínez-Pereda con Añoranzas y saudades: Descubriendo al músico Pedro Blanco (León, 1883 – Oporto, 1919)

Reseña del editor El baúl de la música española atesora aún muchas gratas sorpresas como es la de la figura de Pedro Blanco, de la cual yo tenía una vaguísima noción debido a que años atrás, mientras trabajaba para una revista, un disco con sus obras pasó por mis manos efímeramente para ir a engrosar el montón de álbumes recién editados que debía reseñar. Uno de tantos.Sin embargo, recientemente recibí un mensaje de un oyente de mi programa de radio que me solicitaba que le redactase unas líneas a modo de prólogo para una monografía dedicada a este músico. He de confesar que acepté de inmediato, sin pensarlo siquiera, porque todo lo relacionado con exhumar compositores españoles olvidados, o ni siquiera conocidos en ningún momento en realidad, es una de mis debilidades. Cuando el exhaustivo trabajo de José Antonio Martínez-Pereda llegó a mis manos me sorprendí muy gratamente. Aunque yo lo situaba en su León natal (de donde es también el autor de este estudio) lo cierto es que Pedro Blanco había vivido casi la mitad de su corta vida en Oporto. Eso me llamó de inmediato la atención, puesto que soy de los que opina que España y Portugal tienen todos los elementos a favor para tener una relación de intercambio social y cultural como pocos países vecinos en Europa y sin embargo esta no se da. De igual parecer era mi paisano Unamuno, cuya amistad con Pedro Blanco también fue otra sorpresa para mí. Y así, a partir de estos datos desconocidos para mí hasta ese momento, fui sumergiéndome en las numerosas revelaciones que me aguardaban a cada página y que nadie se había preocupado por recopilar hasta entonces. Surgía ante mí un compositor alumno de depurado romanticismo que sabía hábilmente oscilar entre el espíritu chopiniano y la entraña española, pues no en vano fue alumno de Pedrell. Mas también en su breve pero sólida producción, había lugar para ese hogar definitivo en que se convirtió para él Portugal. Descubrir de repente detalles de esa vida, que me transportaban al Espinho de principios del XX, y al círculo reunido en torno a Manuel Laranjeira, se convirtió en un momento determinado en algo más que adentrarme en la biografía de un músico. Del material elaborado por Martínez-Pereda se desprendía un perfume de saudade al adentrarme en ambientes inéditos para mí pero de los que de inmediato me sentía parte, como si hubiera estado allí en una vida anterior. Sin duda alguna, un efecto logrado gracias a una pluma hábil y amena que ha sabido conferir un barniz novelístico a un material que en otras manos bien hubiera podido ceñirse al laconismo de la mera consigna de datos y fechas. En fin, no quiero extenderme más porque creo que es turno de ceder la palabra a quien ha rescatado a Pedro Blanco de ese olvido al cual condenamos con frecuencia en España a nuestras mentes más brillantes, ya hayan vivido aquí, en París o en Portugal. Creo que quien comience esta lectura no podrá abandonarla y procurará escuchar de inmediato las canciones y piezas pianísticas de este extraordinario músico al que esa gripe llamada malamente española privó, hace ahora cien años, de legarnos más obras de extraordinario valor. Pero lo que queda, queda y gracias a este libro podremos percatarnos aún más de ello.Martín Llade